Adicción al Juego o Ludopatía

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¿Qué es la adicción al juego y quiénes pueden sufrirla?

La adicción al juego o ludopatía consiste en una enfermedad que se caracteriza por una adicción a los juegos donde hay dinero de por medio. Como toda adicción, la persona ludópata siente un irrefrenable impulso por participar más allá de su suerte e ignorando los riesgos personales y familiares y las consecuencias de sus actos. Aquí tienes un artículo sobre cómo ayudar a una persona con adicción al juego.

Por qué una persona cae en una adicción al juego

Las personas caen en la adicción de la ludopatía por varios factores:

  1. Factores sociales, como empezar a jugar con su grupo de iguales
  2. Factores ambientales: la publicidad engañosa que nos llega a través de los medios de comunicación; la aprobación de leyes que les favorecen y facilitan entrar a este tipo de páginas on line por parte de menores sin control parental. 
  3. Factores psicológicos: trastornos de control de impulsos, baja tolerancia a la frustración, baja tolerancia al aburrimiento y al estrés, inhibición emocional, baja autoestima, ansiedad y depresión.
  4. Factores genéticos: problemas de funcionamiento en los receptores de dopamina y serotonina en el cerebro.

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Número de ayuda: +52 (492) 180 9234

Actitudes de una persona con ludopatía

¿Qué conductas debemos atender cuando sospechamos que un familiar puede sufrir ludopatía? 

  1. Gasto compulsivo de dinero
  2. Deudas
  3. Irritabilidad
  4. Aislamiento social y familiar,
  5. Mentiras
  6. Negación del problema
  7. Depresión y, a veces,
  8. Tendencias suicidas

 

“Perder todo por ganar” es una frase que describe una realidad tristemente mucho más frecuente de lo que nos gustaría en la sociedad. Miles de personas en España sufren esta patología, donde se busca llenar el vacío existencial, de motivaciones, con la adrenalina que provoca el arriesgar el patrimonio personal y, muchas veces, el ajeno…

“No puedo parar de jugar” es la sensación de quien sufre esta adicción. La persona pierde la voluntad para dejar de apostar, al punto de que su vida gira en torno a esta actividad. El placer, o exitación, que experimenta representa el principal motivo de su existencia, sin exagerar. Por ello prioriza esta actividad a cualquier otro aspecto de su vida, dejando de lado familiares, trabajo, actividades de ocio… 

La persona pierde la voluntad para dejar de apostar, al punto de que su vida gira en torno a esta actividad.

Como la enfermedad de la ludopatía no despoja a quien la sufre de consciencia, como sí lo hacen las drogas, la persona adicta resulta muy incomprendida y rechazada por su entorno. La falta de voluntad, aunque sepa lo que está haciendo, para dejar de jugar conducen al adicto o adicta a la banca rota, a endeudarse y a robar a quienes le rodean. Casas, coches, sueldos, ahorros… parece que nunca es suficiente para quemar en la rueda de la (in)fortuna.

Los problemas familiares para un adicto (y, por supuesto, para la familia que sufre esta realidad) son constantes. Esto dibuja un cuadro para la persona enferma y su entorno de depresiones, divorcios y separaciones, pérdida de trabajo y ruina económica, pérdida de lazos afectivos y relaciones sociales, agresiones verbales y físicas, impotencia, sufrimiento en todas direcciones.

En México la adicción al juego crece de forma vertiginosa, impulsada por la  modalidad online de apuestas deportivas y casinos que permiten jugar incluso desde un móvil. Preocupa en este sentido el incremente de casos en jóvenes. Pero además, las casas de apuesta y azar proliferan con sus llamativas propuestas gráficas y luminosas en todos los barrios: en cualquier esquina podemos echar unas monedas a las tragaperras o apostar por partidos de fútbol.

La adicción a los fármacos se supera con la ayuda adecuada.

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